La amenaza de los mejillones dorados pone en riesgo el suministro de agua en California
California se encuentra en alerta máxima ante la presencia de los mejillones dorados, una especie invasora originaria de Asia que ha comenzado a afectar sus principales fuentes de agua. Detectados por primera vez en el Delta Sacramento-San Joaquín en octubre pasado, estos pequeños moluscos representan un grave peligro para los ecosistemas acuáticos y la infraestructura hídrica del estado.
Los mejillones dorados pueden crecer rápidamente, obstruir tuberías, dañar plantas hidroeléctricas y alterar el equilibrio ambiental. A pesar de los esfuerzos para erradicarlos, las autoridades reconocen que su eliminación total es inviable. Por ello, se centran en proteger puntos críticos como las bombas y tuberías que garantizan el suministro a millones de personas y miles de hectáreas agrícolas.
Una de las estrategias clave son las inspecciones obligatorias a embarcaciones que ingresan a lagos y embalses, donde perros especializados detectan rastros del invasor. Sin embargo, estas medidas no están implementadas en todos los cuerpos de agua y enfrentan limitaciones presupuestarias y de personal. La agencia estatal encargada cuenta con menos de un tercio del personal necesario para sus funciones básicas, y no dispone de fondos específicos para combatir esta amenaza.
Mientras tanto, los usuarios de embarcaciones deben cumplir con protocolos como limpiar, drenar y secar sus vehículos para evitar transportar larvas microscópicas o mejillones adultos. Algunos lagos han impuesto cuarentenas o restricciones al acceso, aunque esto genera descontento entre los navegantes. Las autoridades estudian la posibilidad de implementar pases especiales para facilitar el movimiento seguro entre cuerpos de agua inspeccionados.