Comunidades beduinas en Israel construyen refugios antimisiles ante falta de permisos oficiales
En el sur del desierto israelí, las comunidades beduinas enfrentan una grave carencia de refugios antimisiles oficiales. Ante la falta de permisos para construir estos espacios seguros, muchas familias han optado por improvisar sus propios refugios con materiales disponibles, como autobuses enterrados, contenedores metálicos y estructuras reutilizadas.
Los beduinos, un grupo nómada que habita disperso en el Negev, sufren una situación de marginación donde muchos de sus pueblos no son reconocidos oficialmente por el Estado israelí. Esto implica la ausencia de servicios básicos como electricidad o agua y la imposibilidad de obtener permisos de construcción. En consecuencia, los habitantes deben recurrir a soluciones caseras para protegerse durante los constantes ataques con misiles desde Gaza, Irán y otras zonas.
Organizaciones que defienden los derechos beduinos denuncian que más del 70% de esta comunidad vive bajo la línea de pobreza y que solo una minoría tiene acceso a refugios públicos. Por ejemplo, en Rahat, la ciudad beduina más grande del sur, existen apenas ocho refugios para casi 80 mil personas, mientras que en localidades judías cercanas hay decenas más para poblaciones menores.
Las autoridades militares israelíes responsabilizan a las administraciones locales y propietarios privados de proveer refugios, pero los pueblos beduinos no cuentan con gobiernos locales reconocidos. Tras recientes ataques, se han instalado algunos refugios móviles provisionales, aunque son insuficientes frente a la magnitud del riesgo. Los líderes beduinos exigen permisos para construir viviendas seguras con refugios adecuados y denuncian que la falta de reconocimiento estatal les impide acceder a soluciones dignas y legales.