Fraudes en notarías vuelven a poner en discusión la seguridad del sistema notarial chileno
La denuncia realizada por el abogado Luis Alberto Aninat sobre la venta irregular de un terreno propio en Zapallar, valorado en más de $1.500 millones, ha reabierto el debate sobre la seguridad y control en las notarías chilenas. Según la querella, el inmueble fue transferido mediante documentos falsificados en una notaría de Santiago a una sociedad fachada, a un precio muy inferior al real y pagado en efectivo.
El alcalde de Zapallar, Gustavo Alessandri, señaló que esta situación revela un vacío importante en los mecanismos de supervisión del sistema notarial que debe ser abordado con urgencia. Paralelamente, Aninat inició acciones legales para recuperar su propiedad y denunciar la falsificación ante tribunales.
Este caso no es aislado. Otros afectados han relatado experiencias similares, incluso en la misma notaría involucrada, donde se han detectado transferencias fraudulentas mediante suplantación de identidad y mandatos falsos. Históricamente, casos parecidos han ocurrido en distintas comunas del país, con dificultades para revertir las operaciones ilegítimas y escasa responsabilidad asumida por los notarios implicados.
Especialistas coinciden en que el sistema notarial presenta falencias estructurales. La verificación de identidad se limita al cotejo del carnet físico sin herramientas tecnológicas avanzadas que garanticen mayor seguridad. Además, no siempre el notario verifica personalmente a los otorgantes, lo que facilita la ejecución de fraudes. Críticas también apuntan a que la reciente reforma al sistema notarial no contempla soluciones suficientes para enfrentar estos problemas.