Los drusos: la comunidad milenaria que intensifica el conflicto entre Israel y Siria
Los enfrentamientos en Sweida, al sur de Siria, que han dejado más de 500 muertos en pocos días, han destacado la importancia de los drusos, una comunidad religiosa milenaria que habita en una región estratégica y conflictiva del Medio Oriente. El conflicto comenzó tras secuestros y provocaciones entre combatientes drusos y tribus beduinas sunitas, desencadenando una ola de violencia que llevó a la intervención del gobierno sirio y posteriormente a ataques aéreos israelíes.
Israel justificó sus bombardeos afirmando que buscaba proteger a la minoría drusa frente a las fuerzas leales al presidente interino Ahmed al-Sharaa, cuyo régimen sustituyó al de Bashar al-Assad. La escalada generó preocupación internacional, lo que motivó la mediación estadounidense para acordar un cese del fuego. Finalmente, Damasco anunció que los drusos asumirán la responsabilidad de la seguridad en Sweida, intentando evitar un conflicto mayor en la región.
Los drusos son una comunidad árabe con una religión monoteísta y secreta que se originó en el siglo XI como una rama del islam chiita ismailí. Su fe incorpora elementos de diversas tradiciones religiosas y se caracteriza por su hermetismo: no acepta conversos ni proselitismo, y mantiene fuertes lazos internos entre sus miembros. Actualmente, alrededor de un millón de drusos viven dispersos principalmente en Siria, Líbano, Israel y Jordania.
En Siria, los drusos han sido históricamente aliados políticos importantes y forman parte fundamental del complejo entramado social y político regional. En Israel, donde cerca de 153.000 drusos son ciudadanos leales al Estado, el grupo es considerado estratégico para la seguridad nacional. La tensión actual refleja las complejas relaciones entre estas comunidades divididas por fronteras nacionales pero unidas por vínculos históricos y culturales profundos.