Los drusos: historia, creencias y su rol en el conflicto sirio
Los drusos son una secta religiosa que surgió hace aproximadamente mil años como una rama del ismailismo, dentro del chiismo islámico. Esta comunidad se caracteriza por mantener sus prácticas religiosas en secreto, prohibiendo la conversión externa y desalentando el matrimonio fuera de la secta.
Más de la mitad de los aproximadamente un millón de drusos en el mundo reside en Siria, con importantes comunidades también en Líbano e Israel, incluyendo los Altos del Golán, territorio ocupado por Israel desde 1967 y anexado en 1981.
Una de las bases sociales fundamentales entre los drusos es la solidaridad comunitaria. Según Makram Rabah, profesor asistente de historia en la Universidad Americana de Beirut, existe un compromiso inquebrantable para apoyarse mutuamente sin importar la ubicación geográfica. Esta cohesión se sostiene mediante rituales sociales y culturales que refuerzan su identidad como un gran clan.
Históricamente, los drusos sirios han buscado mantener autonomía para sobrevivir frente a los grandes poderes del país. Participaron activamente en las revueltas contra el dominio otomano y francés durante la formación del Estado sirio moderno. Aunque inicialmente celebraron la caída del régimen de Bashar al Assad, actualmente están divididos y muestran desconfianza hacia las nuevas autoridades.
En Israel, la comunidad drusa ha solicitado protección para sus pares en Siria, aunque algunos líderes drusos rechazan cualquier intervención israelí. Desde hace años existen milicias armadas drusas creadas para proteger sus territorios ante amenazas como el grupo Estado Islámico y el narcotráfico. El régimen sirio les concedió cierta autonomía y los eximió del servicio militar obligatorio, permitiéndoles organizar patrullas locales.
A pesar del cambio político en Siria, los drusos mantienen sus armas por temor a ser marginados o acusados de separatismo o colaboración con Israel, lo que alimenta un ciclo de desconfianza mutua con el gobierno central.