Luis Arce impulsa unidad de la izquierda en Bolivia ante elecciones presidenciales
En medio de una contienda electoral fragmentada, el presidente de Bolivia, Luis Arce, convocó a los partidos de izquierda a formar un bloque unido para enfrentar a las fuerzas políticas de derecha en las elecciones generales del próximo 17 de agosto. Con cerca de 7,9 millones de votantes habilitados, el mandatario planteó esta propuesta desde la Casa de Gobierno en La Paz, aunque no detalló fecha ni lugar para la reunión.
Arce recordó que ya había intentado promover la unidad el 18 de enero, pero que su iniciativa sufrió obstáculos internos y externos. Inicialmente precandidato presidencial del Movimiento Al Socialismo (MAS), renunció a esa postulación tras los bajos resultados en encuestas y tampoco aceptó una candidatura al Senado. Actualmente, el MAS presenta como candidato presidencial a Eduardo del Castillo, quien figura con baja intención de voto.
La oferta política se caracteriza por propuestas económicas diversas que incluyen desde endeudamiento externo hasta privatizaciones parciales. En total, nueve candidatos están habilitados para competir, entre ellos representantes de distintas corrientes izquierdistas como MAS, Alianza Popular y Movimiento de Renovación Nacional (Morena).
El llamado a la unidad llegó en un momento en que dos candidatos opositores —Samuel Doria Medina y Jorge “Tuto” Quiroga— lideran las preferencias electorales con alrededor del 20% cada uno. Ante esta realidad, Arce insistió en que sólo una coalición sólida podrá evitar la derrota: “Unidad ahora o derrota mañana”, advirtió en una carta pública.
Las respuestas dentro del espectro oficialista han sido mixtas. Andrónico Rodríguez, presidente del Senado y figura renovadora del MAS, condicionó su apoyo a que su candidatura presidencial sea reconocida como eje central. Por su parte, Eva Copa, alcaldesa de El Alto y líder de Morena, pidió cautela y evaluará cualquier acercamiento desde su Comité Político.
En contraste, Evo Morales rechazó contundentemente la iniciativa. El expresidente calificó la convocatoria como un acto desesperado y cuestionó la legitimidad del actual liderazgo del MAS. Además, acusó a dirigentes vinculados a Arce de traicionar al partido y deslegitimar su propia candidatura.
Con un alto porcentaje de votos indecisos o nulos —cercano al 30%— las elecciones permanecen abiertas. Arce confía en que existe una madurez política entre los líderes progresistas para concretar la unidad y ofrecer una alternativa real al pueblo boliviano.
Estas elecciones podrían marcar un punto de inflexión tras casi dos décadas dominadas por el MAS y reflejan una crisis política y económica profunda que enfrenta Bolivia.