La pérdida ambigua: el dolor de quienes viven con seres queridos desaparecidos
Rachel Ganz vive desde hace meses en la incertidumbre tras la desaparición de su esposo Jon, visto por última vez durante las inundaciones en Missouri. Sin saber si está vivo o muerto, Rachel experimenta una forma de duelo conocida como pérdida ambigua, caracterizada por la ausencia de un cierre definitivo como un funeral o certificado de defunción.
Este tipo de duelo afecta a familias alrededor del mundo, desde víctimas de desastres naturales hasta conflictos bélicos. Expertos como Pauline Boss, quien acuñó el término en los años 70, señalan que la dificultad radica en vivir con la incertidumbre y la falta de rituales que ayuden a aceptar la pérdida. En culturas occidentales, acostumbradas a certezas claras, este estado puede dejar a las personas atrapadas en un limbo emocional.
Casos como los desaparecidos tras las inundaciones en Texas, los familiares de soldados ucranianos no localizados desde el inicio del conflicto con Rusia, o las familias israelíes cuyos seres queridos están secuestrados o desaparecidos en Gaza ilustran esta realidad dolorosa. La constante exposición mediática y la posterior indiferencia social agravan el trauma para quienes esperan respuestas.
Para afrontar esta situación, especialistas recomiendan reconocer públicamente la pérdida ambigua y brindar espacios diferenciados para quienes enfrentan esta incertidumbre. Además, algunos familiares encuentran alivio al transformar su dolor en acción social o apoyo comunitario, mientras que otros necesitan simplemente contención emocional y silencio respetuoso.