Evolución de los nombres deportivos con referencias nativas americanas: del mandato de Obama a los comentarios recientes de Trump
Los comentarios del expresidente Donald Trump en redes sociales, solicitando que los equipos Washington Commanders de la NFL y Cleveland Guardians de la MLB regresen a sus antiguos nombres, han reavivado el debate sobre el uso de imágenes y denominaciones relacionadas con pueblos nativos americanos en el deporte profesional estadounidense.
A pesar de estas solicitudes, ambas franquicias han confirmado que no planean revertir las modificaciones realizadas tras un proceso de reflexión social que se intensificó luego del asesinato de George Floyd y las protestas contra la injusticia racial. Mientras algunos equipos mantienen sus nombres y símbolos tradicionales, enfrentan críticas constantes por parte de activistas que consideran estas representaciones ofensivas.
El proceso comenzó durante la presidencia de Barack Obama, quien expresó dudas sobre la pertinencia del nombre ‘Redskins’ para el equipo de Washington. En contraste, Trump defendió la permanencia del nombre, calificando el tema como una distracción frente a problemas más importantes. Posteriormente, el equipo Cleveland Indians eliminó su icónico logo Chief Wahoo después de décadas de críticas por considerarlo racista. En 2020, Washington anunció el retiro definitivo del nombre Redskins, adoptando temporalmente ‘Washington Football Team’ antes de renombrarse oficialmente como Commanders en 2022.
Otros equipos como los Atlanta Braves y Chicago Blackhawks han decidido conservar sus nombres y símbolos, argumentando respeto hacia líderes nativos específicos y apoyos recibidos desde esas comunidades. Sin embargo, implementaron restricciones sobre ciertos gestos o indumentarias en sus estadios para responder a las preocupaciones sociales. En paralelo, Cleveland cambió su nombre a Guardians en honor a un monumento local, mientras que Washington avanzó hacia una nueva etapa bajo su identidad actual.
En el ámbito político, figuras como el senador Steve Daines intentaron condicionar apoyos legislativos para proyectos relacionados con estadios deportivos al reconocimiento simbólico del pasado. Por su parte, autoridades locales como la alcaldesa Muriel Bowser han enfatizado la necesidad de avanzar en acuerdos concretos para la construcción del nuevo estadio sin interferencias políticas externas.