La Unión Europea busca apoyo de la ONU para establecer centros de retorno migratorio en terceros países
En una reunión celebrada en Copenhague, los ministros de Interior de la Unión Europea (UE) discutieron un plan conjunto para mejorar la gestión de los solicitantes de asilo rechazados. Inspirándose en el acuerdo entre Italia y Albania para deportar migrantes, la UE busca ahora el respaldo de las Naciones Unidas para establecer “centros de retorno” en países terceros como Túnez, Mauritania, Jordania, Egipto y Uganda, donde se alojaría a quienes no obtengan asilo.
Este nuevo enfoque pretende acelerar las deportaciones y superar obstáculos legales que han limitado iniciativas similares, como el plan británico con Ruanda. La Comisión Europea ha propuesto además condicionar la ayuda al desarrollo destinada a países africanos a su colaboración en la recepción y control de migrantes, medida que ha generado críticas por parte de organizaciones humanitarias que advierten sobre un posible impacto negativo en los objetivos de desarrollo.
El contexto europeo presenta una creciente presión política interna para controlar la migración irregular, especialmente en países como Alemania, Italia y Grecia. Autoridades europeas reconocen que el sistema actual está “roto” y demandan soluciones innovadoras para gestionar los flujos migratorios. Además, recientes cambios incluyen la declaración de ciertos países como “de origen seguro”, lo que limita inicialmente las posibilidades de asilo para sus ciudadanos.
Las discusiones reflejan un intento por parte de la UE de coordinar esfuerzos bajo un marco legal respaldado por organismos internacionales, buscando equilibrar las demandas internas con las obligaciones humanitarias y los desafíos geopolíticos que implica la gestión migratoria.