Universidad Católica enfrenta crisis tras éxitos y acumula refuerzos que no rindieron
El 4 de diciembre de 2021 marcó un hito en la historia de Universidad Católica al conquistar su cuarto título consecutivo de Primera División, consolidando una era dorada para el club. Sin embargo, casi cuatro años después, el equipo atraviesa una profunda crisis deportiva y se prepara para inaugurar su nuevo estadio, el Claro Arena, en un contexto complicado.
La reciente salida del entrenador Tiago Nunes, quien no logró mantener el buen desempeño inicial, evidenció la inestabilidad del plantel. Su reemplazo, Daniel Garnero, asumió con la misión de recuperar la identidad futbolística del equipo y mejorar los resultados a mediano plazo, aunque advirtió que el proceso tomará tiempo. Por otro lado, jugadores como Gary Medel han expresado públicamente la necesidad urgente de reforzar el plantel para cambiar la dinámica actual.
Desde 2022, la política de fichajes de Universidad Católica ha sido cuestionada por su baja eficacia. De las aproximadamente 30 incorporaciones realizadas en este período, solo una minoría permanece en el club y con rendimientos irregulares. Muchas contrataciones llegaron como agentes libres o préstamos y no lograron consolidarse, mientras que otros casos generaron polémica o salidas prematuras. Pese a algunos aciertos puntuales como Alexander Aravena, la mayoría de los refuerzos no lograron aportar significativamente.
La dirigencia ha reconocido errores en la planificación deportiva, pero las medidas correctivas han sido limitadas. Declaraciones recientes del gerente deportivo han generado debate sobre la percepción actual del club y su futuro. En medio de estos desafíos, Universidad Católica busca reconstruir su proyecto deportivo para retomar la senda del éxito que parecía asegurada tras su tetracampeonato.