Fracaso en la protección de humedales en Maui evidencia la urgencia de implementar políticas ambientales
En julio pasado, maquinaria pesada comenzó a talar un área de siete acres con árboles kiawe cerca de Kīhei, un hábitat vital para el murciélago hawaiano en peligro durante su temporada de cría. A pesar de las denuncias comunitarias, la remoción continuó sin permisos ni supervisión, dejando el humedal Waipu‘ilani Mauka reducido a tierra desnuda.
Para evitar estas situaciones, en 2022 el condado de Maui aprobó una ordenanza que obliga a desarrolladores y planificadores a proteger estos ecosistemas. Sin embargo, la norma nunca se ha implementado ni aplicado plenamente, convirtiéndose en un ejemplo de inacción frente a compromisos ambientales.
Tras encargar un mapa actualizado de los humedales por más de 250 mil dólares y enfrentar retrasos provocados por incendios forestales, el proyecto culminó en junio de 2024 pero excluyó áreas importantes que figuraban en borradores previos. La creación de un distrito especial para restringir construcciones sigue pendiente debido a la falta de quórum y reuniones del Comité de Planificación para la Conservación.
Mientras tanto, el crecimiento urbanístico acelerado ha reducido casi por completo los humedales originales, exacerbando las inundaciones recurrentes que afectan a las comunidades costeras. Ambientalistas y exfuncionarios reclaman que la ordenanza debería estar vigente desde su aprobación y acusan al condado y propietarios de terrenos por no solicitar los permisos ambientales necesarios antes de intervenir estas zonas.