Volver al Futuro: 40 años de un clásico que marcó a toda una generación
La inspiración para Volver al Futuro surgió cuando el productor Bob Gale visitó la casa de sus padres en San Luis, Misuri, y encontró el anuario de graduación de su padre, quien había sido presidente del curso. Esta curiosidad lo llevó a preguntarse si él y su padre habrían sido amigos si hubieran coincidido como compañeros de colegio. Al compartir esta idea con el director Robert Zemeckis, ambos comenzaron a desarrollar un guion centrado en viajes en el tiempo, situando la historia en 1955 para que el protagonista de los años 80 pudiera interactuar con sus padres adolescentes, en un contexto lleno de la cultura juvenil y musical de la época.
El casting fue clave para dar vida a los personajes. Lea Thompson interpretó a Lorraine, la madre adolescente de Marty McFly, cuyo enamoramiento hacia su propio hijo genera una tensión cómica y dramática. Inicialmente, Eric Stoltz fue elegido para encarnar a Marty, pero tras cinco semanas de rodaje se decidió reemplazarlo por Michael J. Fox, quien aportó el tono humorístico y dinámico que requería el filme. Christopher Lloyd completó el trío principal como el excéntrico doctor Emmett Brown.
Entre las escenas más recordadas está el beso inesperado entre Lorraine y Marty, que generó complejidades en la actuación debido a su carga emocional y humorística. Otro momento icónico es la presentación de Marty en el Baile del Encanto Submarino, donde interpreta “Johnny B. Goode” con una coreografía inspirada en leyendas del rock. Aunque Fox aprendió a tocar la guitarra para la escena, la música fue interpretada por músicos profesionales, mientras que la voz cantada correspondió a otro artista no acreditado.
El crítico Rodrigo González destaca que Volver al Futuro representa una visión optimista y nostálgica del sueño americano, contrastando con otros relatos juveniles más rebeldes. La película no solo catapultó a Michael J. Fox al estrellato sino que también popularizó elementos culturales como los skateboards y demostró que la ciencia ficción podía combinarse exitosamente con la comedia. Su legado sigue vigente cuarenta años después como un referente del cine ochentero y un símbolo generacional.