Republicanos impulsan límites estrictos para la recepción de votos por correo tras el Día de las Elecciones
En Estados Unidos, el presidente Donald Trump junto a otros representantes del Partido Republicano han criticado durante años que algunos estados demoran semanas en contabilizar los votos tras el Día de las Elecciones. Este año, se han intensificado las iniciativas para acortar esos plazos.
Una parte del decreto ejecutivo firmado por Trump en marzo, aunque aún detenido por litigios, apunta a eliminar la práctica de aceptar votos por correo que llegan después del cierre oficial de la jornada electoral. Esta medida busca establecer que todos los sufragios deben ser recibidos el mismo día de la elección, basándose en una interpretación federal que define el Día de las Elecciones como fecha límite para recibir votos.
Mientras tanto, la Corte Suprema de Estados Unidos evalúa una demanda en Illinois apoyada por republicanos que intenta imponer esta restricción. Algunos estados, como Kansas, Dakota del Norte y Utah, ya aprobaron leyes que eliminan los períodos de gracia para recibir votos postales, exigiendo su recepción estrictamente el día de la elección.
Por otro lado, California, donde el conteo suele extenderse semanas y es foco frecuente de críticas republicanas, avanza en un proyecto legislativo para acelerar el proceso sin modificar el plazo máximo legal para certificar resultados. El estado permite que los votos enviados antes del cierre electoral sean recibidos hasta siete días después si cuentan con el matasellos correspondiente.
Funcionarios electorales y expertos señalan que aceptar votos que llegan con retraso no compromete la seguridad ni confiabilidad del proceso, siempre que cumplan con los requisitos establecidos. Sin embargo, las demandas republicanas reflejan una preocupación política por obtener resultados definitivos rápidamente y combatir teorías conspirativas sobre supuestos fraudes asociados a conteos tardíos.
Legisladores republicanos argumentan que un plazo uniforme para recibir votos garantiza igualdad en el proceso electoral y evita incertidumbres. En contraste, algunos demócratas reconocen la necesidad de mejorar la transparencia y confianza ciudadana ante desinformación persistente.