Ceremonia en el exilio tibetano pide la larga vida del dalái lama en clave política
La ciudad india de Dharamshala, sede del gobierno tibetano en el exilio, fue escenario este sábado de una emotiva ceremonia denominada «tenshug», destinada a pedir por la larga vida del dalái lama con motivo de su próximo 90 cumpleaños. Este ritual ancestral se ha transformado en un gesto con fuerte carga geopolítica, que simboliza la esperanza y resistencia del pueblo tibetano ante los desafíos que enfrenta.
En el templo Tsuglagkhang, los principales líderes religiosos de las cuatro escuelas del budismo tibetano y la tradición Bon se reunieron junto al líder político Penpa Tsering para implorar que el dalái lama continúe guiando espiritualmente a su pueblo. La ciudad se paralizó para este evento, con calles cerradas y cientos de fieles y peregrinos congregados bajo un cielo monzónico, siguiendo la ceremonia tanto presencialmente como a través de pantallas.
El momento más esperado fue la llegada del dalái lama, quien apareció sonriente y saludando desde un vehículo adaptado escoltado por guardaespaldas y precedido por monjes que realizaban rituales para protegerlo espiritualmente. A pesar de su edad avanzada, caminó con determinación entre los asistentes, generando una profunda emoción.
La ceremonia incluyó danzas rituales cham, interpretadas por monjes con elaborados trajes y máscaras, y la intervención del Oráculo de Nechung en trance. La solemnidad se vio suavizada cuando el dalái lama tomó una chocolatina durante el acto, mostrando un gesto humano que conmovió a los presentes. Más allá de su dimensión espiritual, este «tenshug» representa un acto simbólico de desafío frente a las presiones chinas sobre la sucesión del líder espiritual tibetano y reafirma el compromiso de la comunidad en mantener viva su identidad y liderazgo.