Oficialismo enfrenta en silencio la crisis tras derrota en primarias y se enfoca en las elecciones parlamentarias
El oficialismo chileno atraviesa una etapa de crisis política y electoral que ha preferido mantener discreta tras los resultados de las primarias. La inesperada victoria de Jeannette Jara (PC) con más del 60% de los votos contrastó con el desplome del Socialismo Democrático (SD) y el Frente Amplio (FA), cuyos candidatos Carolina Tohá y Gonzalo Winter apenas alcanzaron el 28% y 9%, respectivamente. Sin embargo, la baja participación -menos del 10% del padrón electoral- y el resultado adverso no fueron objeto de un análisis público profundo por parte de los actores oficiales.
En reuniones internas, incluyendo un consejo de gabinete encabezado por el presidente Gabriel Boric, se reconoció la sorpresa por los resultados, pero predominó una valoración positiva que resaltaba el fortalecimiento del oficialismo. Boric insistió en la necesidad de unidad y en lograr una lista parlamentaria única que supere las diferencias internas, enfatizando este llamado en múltiples ocasiones durante la semana. Esta estrategia busca evitar que la derrota electoral debilite la coalición progresista frente al avance de la oposición de derecha.
En el Socialismo Democrático, pese a la preocupación interna por el desplome electoral, los dirigentes evitaron debates prolongados sobre las causas y optaron por enfocarse en la preparación para las elecciones parlamentarias, consideradas vitales para la supervivencia política del partido. La urgencia es asegurar la mayor cantidad posible de escaños para mantener presencia legislativa, relegando así reflexiones profundas sobre el proyecto político actual.
Por otro lado, el Frente Amplio también optó por una postura cautelosa tras su bajo desempeño electoral. La dirigencia llamó a postergar los análisis detallados para más adelante, mientras que algunas voces internas manifestaron inquietudes sobre la conducción política y estratégica del partido. Se programó una sesión extraordinaria para abordar estas cuestiones con calma. Se identificaron problemas como una campaña desconectada de la ciudadanía y tensiones internas derivadas del enfoque comunicacional adoptado durante las primarias.
En conjunto, ambos sectores oficialistas parecen privilegiar la contención interna y la unidad estratégica para enfrentar los próximos desafíos electorales, especialmente las elecciones parlamentarias que definirán el equilibrio político en Chile. La candidatura de Jara se perfila como un factor clave para sostener al bloque progresista en noviembre, aunque queda pendiente su capacidad para liderar una coalición amplia y generar acuerdos internos.