El fin abrupto de la ayuda estadounidense deja a Liberia con clínicas vacías y aumento de embarazos no planificados
En Liberia, la retirada inesperada del financiamiento estadounidense a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha dejado a muchas comunidades sin acceso a servicios básicos de salud. Roseline Phay, una agricultora de 32 años, es un ejemplo de las consecuencias directas: tras varios intentos infructuosos por obtener anticonceptivos en su localidad y en clínicas cercanas, quedó embarazada, situación que complicó aún más su precaria condición económica y familiar.
La ayuda estadounidense representaba casi el 2.6% del ingreso nacional bruto de Liberia, siendo el país con mayor dependencia relativa en África. Esta asistencia financiaba gran parte del sistema sanitario, incluyendo programas contra la malaria, salud materna, tratamiento del VIH/SIDA y capacitación para personal médico. La suspensión abrupta ha dejado hospitales sin medicamentos, sin insumos básicos como guantes o desinfectantes, y ha paralizado proyectos vitales para la población.
Funcionarios liberianos reconocen que esta reducción presupuestaria obliga a recortes significativos en otras áreas estatales para mantener el sistema sanitario. Mientras tanto, actores internacionales como China han comenzado a llenar algunos vacíos con inversiones y apoyo en infraestructura médica. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica para miles de personas que enfrentan enfermedades prevenibles y dificultades para acceder a servicios reproductivos.
En las comunidades rurales como Sarworlor, los trabajadores sanitarios no reciben pagos desde hace meses y los medicamentos se agotan rápidamente. Mujeres como Phay claman por ayuda para evitar que sus hijas enfrenten las mismas dificultades que ellas. La crisis sanitaria derivada del cese del apoyo estadounidense pone en riesgo los avances sociales alcanzados en Liberia durante décadas.