La histórica recurrencia de inundaciones mortales en el condado de Texas que enfrenta una nueva tragedia
El condado de Kerr, situado en la región conocida como Texas Hill Country, enfrenta nuevamente las consecuencias devastadoras de una inundación que ha dejado más de 160 personas desaparecidas tras el desastre ocurrido durante el feriado del 4 de julio. Esta tragedia revive recuerdos dolorosos de eventos similares, como la inundación de 1987 que también afectó gravemente a la zona.
Cindy Manley, quien fue consejera en un campamento de verano en aquel entonces, recordó cómo funcionaba un sistema informal de alerta cuando el río Guadalupe comenzaba a crecer: los campamentos aguas arriba avisaban a los que estaban río abajo para evacuar a los niños hacia terrenos más altos. Sin embargo, incluso con estas precauciones, la inundación del 87 causó la muerte de más de cien personas, incluyendo a Jane Ragsdale, directora del campamento y experta en la materia.
La región es conocida localmente como “Flash Flood Alley”, debido a su topografía montañosa que provoca que las lluvias se acumulen rápidamente y se canalicen hacia los estrechos cauces del río Guadalupe, generando incrementos súbitos y peligrosos en el nivel del agua. A lo largo del último siglo, esta área ha sufrido al menos cinco grandes inundaciones mortales. Una de las más recordadas ocurrió en julio de 2002, cuando una tormenta dejó 30 pulgadas de lluvia en pocos días y causó la muerte de 33 personas, además de numerosos heridos y daños materiales significativos.
Estos episodios ponen en evidencia la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana y las medidas preventivas para proteger a las comunidades vulnerables ante fenómenos naturales recurrentes y potencialmente catastróficos.