Ataque a iglesia en Siria impulsa temor de éxodo entre cristianos ante presencia de combatientes extranjeros
Un ataque suicida ocurrido el 22 de junio en la iglesia Mar Elias, ubicada en las afueras de Damasco, dejó al menos 25 muertos y decenas de heridos, intensificando el clima de inseguridad para las minorías religiosas en Siria. Este hecho ha provocado manifestaciones de cientos de cristianos que exigen la salida de combatientes extranjeros del territorio sirio.
Desde la caída del presidente Bashar al-Assad en diciembre, grupos militantes islámicos, entre ellos Hayat Tahrir al-Sham liderado por el presidente interino Ahmad al-Sharaa, controlan gran parte del país. A pesar de que el nuevo gobierno condena los ataques contra minorías, persiste la percepción de incapacidad o falta de voluntad para controlar a estos grupos, muchos de ellos integrados por combatientes extranjeros con ideologías extremistas.
La incertidumbre sobre los responsables del atentado persiste: mientras el gobierno acusa al Estado Islámico, que no reivindicó el ataque, un grupo menos conocido llamado Saraya Ansar al-Sunna afirmó que un miembro suyo fue autor del atentado, aunque las autoridades lo consideran una fachada del EI. Esta situación ha aumentado el temor a un éxodo masivo similar al ocurrido en Irak tras la caída de Saddam Hussein.
Ante estas circunstancias, líderes cristianos han expresado su intención de permanecer en Siria, pero reconocen el aumento del miedo y la presión social debido a episodios como marchas islámicas en barrios cristianos y restricciones impuestas a mujeres. La presencia y promoción de combatientes extranjeros dentro del nuevo orden político también genera inquietud sobre el futuro de las minorías y la estabilidad del país.