Persisten diferencias entre el gobierno sirio y las fuerzas kurdas sobre la unificación militar, según enviado estadounidense
En Damasco, el enviado especial de Estados Unidos para Siria, Tom Barrack, informó que las conversaciones entre el gobierno central sirio y las fuerzas kurdas continúan estancadas debido a discrepancias sobre la integración de sus tropas. A pesar de los avances diplomáticos recientes, ambas partes mantienen posturas divergentes que dificultan la consolidación del control estatal tras años de conflicto civil.
Barrack sostuvo reuniones con Mazloum Abdi, líder de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), respaldadas por EE.UU., y con el presidente interino sirio Ahmad al-Sharaa. Aunque se firmó un acuerdo en marzo para fusionar las FDS con el ejército nacional y transferir el control de fronteras, aeropuertos y campos petroleros al gobierno central, la implementación ha sido lenta. La principal controversia gira en torno a si las FDS deben mantenerse como una unidad cohesionada o disolverse para integrar individualmente a sus miembros.
El enviado estadounidense reconoció que la confianza entre las partes es limitada y que los progresos serán graduales. Además, mencionó que Turquía considera terrorista a las FDS por sus vínculos con el PKK, lo que añade complejidad al proceso. Washington mantiene su apoyo tanto al nuevo gobierno sirio como a las fuerzas kurdas, buscando facilitar una integración respetuosa.
Por otro lado, Barrack minimizó avances inmediatos en la normalización de relaciones entre Siria e Israel, señalando que este proceso será paulatino conforme se construya confianza regional. Desde la caída de Bashar al-Assad, Israel ha intensificado operaciones militares en zonas fronterizas sirias para protegerse de ataques como el ocurrido en octubre de 2023 por parte del grupo Hamas.