Flotas atuneras de EE.UU. presionan para levantar prohibición en aguas del Pacífico poco explotadas
El presidente Donald Trump ordenó reabrir áreas protegidas en aguas profundas del Pacífico para las flotas atuneras estadounidenses, una medida respaldada por sectores comerciales que advierten sobre el riesgo de colapso de la industria atunera en Samoa Americana. Sin embargo, datos oficiales indican que estas flotas apenas han pescado en esas zonas durante los años previos a su cierre.
Según registros de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), entre 2009 y 2014, las flotas estadounidenses dedicadas a la pesca con cerco y palangre apenas emplearon un pequeño porcentaje de sus días de pesca en las aguas alrededor de los islotes Jarvis, Wake y Johnston, recientemente incorporadas al Monumento Nacional Marino del Pacífico. Expertos señalan que estas áreas fueron protegidas para conservar ecosistemas marinos vulnerables y mantener la sostenibilidad de las poblaciones de atún.
El aumento de costos para pescar en zonas bajo jurisdicción de países insulares del Pacífico, junto con la creciente competencia de flotas extranjeras, especialmente chinas, ha motivado a los líderes pesqueros estadounidenses a solicitar el acceso a estas aguas protegidas. Organizaciones regionales como el Consejo Regional de Manejo Pesquero del Pacífico Occidental (Wespac) apoyan esta postura, argumentando que la explotación responsable en estas áreas es necesaria para sostener la industria.
No obstante, científicos y conservacionistas advierten que mantener estas reservas marinas es fundamental para preservar los recursos pesqueros a largo plazo, comparándolas con cuentas bancarias que generan «intereses» en forma de reproducción y crecimiento de las poblaciones marinas. El debate entre desarrollo económico y conservación ambiental continúa abierto en el contexto del manejo sostenible del atún en el Pacífico.