Responsabilidad de prevenir ahogamientos en Hawái recae en condados y comunidades locales
En Hawái, la alta tasa de ahogamientos entre residentes se ha convertido en una preocupación crítica, especialmente ante la ausencia de una estrategia estatal sólida que aborde el problema. La responsabilidad principal recae en los gobiernos locales y en las comunidades, quienes deben impulsar iniciativas para mejorar la seguridad en las costas.
El caso de Rachel Able, madre de una joven surfista fallecida en Kohanaiki Beach, refleja esta realidad. Tras la trágica pérdida de su hija, Able descubrió que la playa carecía de señales claras de advertencia y de un puesto de salvavidas, elementos básicos para prevenir accidentes. Su lucha llevó a que, después de más de dos años, se instalara un torreón de salvavidas en ese lugar.
Las diferencias entre islas son notorias: mientras Oʻahu cuenta con patrullas móviles y una mayor infraestructura, otras como la Isla Grande enfrentan limitaciones presupuestarias y geográficas que dificultan la presencia constante de salvavidas. Además, el Departamento de Salud estatal destina menos del 0,01% de su presupuesto anual a la prevención de ahogamientos, a pesar de ser esta una causa principal de muerte infantil.
Organizaciones comunitarias y familiares afectados han tomado la iniciativa instalando dispositivos flotantes y promoviendo programas educativos, pero sin un respaldo institucional fuerte es difícil lograr un impacto significativo. Expertos enfatizan que las campañas deben adaptarse culturalmente para llegar efectivamente a distintos grupos locales. El desafío sigue siendo grande para coordinar esfuerzos y ampliar las medidas preventivas que protejan tanto a residentes como a visitantes en las aguas hawaianas.