Kyiv enfrenta intensos ataques nocturnos mientras mantiene la vida cotidiana durante el día
Durante el día, Kyiv se muestra vibrante y llena de actividad: el metro está concurrido, los niños juegan en los parques y la gente disfruta de sus rutinas cotidianas. Sin embargo, cuando cae la noche, la ciudad se transforma en un escenario de guerra debido a los persistentes ataques con drones y misiles lanzados por Rusia.
En este cuarto año de conflicto, la frecuencia y cantidad de ataques nocturnos ha aumentado considerablemente, con oleadas que superan las 700 unidades y pronósticos que advierten sobre enjambres de hasta 1.000 drones. Estos bombardeos han generado miedo generalizado y han obligado incluso a quienes antes ignoraban las sirenas a buscar refugio en los sistemas de metro.
Los daños son significativos: más de 800 sitios en Kyiv han sido impactados desde comienzos del año, incluyendo más de 600 edificios residenciales. Las autoridades locales denuncian que estos ataques buscan deliberadamente afectar zonas urbanas para sembrar terror entre la población civil, aunque Rusia sostiene que solo apunta a objetivos militares.
A pesar del peligro constante, los habitantes muestran resiliencia y solidaridad. Muchos continúan con sus actividades diarias como si nada ocurriera, mientras que por las noches se preparan para protegerse ante la amenaza inminente. Esta dualidad entre la vida normal y el conflicto permanente refleja el espíritu de una ciudad que resiste pese a la adversidad.