Murmansk: el epicentro estratégico de Rusia en la disputa por el Ártico
La región de Murmansk, ubicada en el noroeste de Rusia, emerge como un enclave fundamental en la creciente carrera geopolítica por el control del Ártico. En esta zona, que incluye la bahía de Kola, Rusia concentra importantes recursos naturales como petróleo, gas y minerales, además de contar con infraestructura militar estratégica para proteger sus intereses.
En Murmansk se encuentra Atomflot, la base que alberga la mayor flota mundial de rompehielos, con cerca de 40 unidades frente a las tres que posee Estados Unidos. Estos buques permiten a Rusia mantener acceso durante todo el año a las zonas árticas para investigaciones científicas y actividades comerciales, así como para operaciones militares. Algunos están equipados con armamento y pueden operar en distintas condiciones de hielo.
A pocos kilómetros se ubica el puerto de Murmansk, el principal puerto marítimo del Ártico y uno de los pocos que permanece libre de hielo durante todo el año, facilitando la exportación de recursos extraídos del lecho marino. Más al norte está la base naval de Gadzhiyevo, donde Rusia mantiene submarinos nucleares capaces de portar misiles estratégicos y operar bajo el hielo ártico durante largos períodos, reforzando su capacidad disuasiva.
Expertos señalan que Rusia desarrolla un sistema integrado de defensa en esta región para proteger su triada nuclear y consolidar un bastión militar en el extremo norte. Mientras tanto, otros actores globales como Estados Unidos y China también intensifican su interés en la zona, evidenciando una competencia multidimensional por los recursos y la influencia en el Ártico.