Estados Unidos impone arancel del 50% al cobre: impacto y oportunidades para Chile
El reciente anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la imposición de un arancel del 50% a las importaciones de cobre ha generado gran incertidumbre en el mercado chileno. La medida, divulgada durante una reunión en la Casa Blanca y luego confirmada por el mandatario en sus redes sociales, apunta principalmente al cobre refinado, producto clave en las exportaciones de Chile hacia Estados Unidos.
Estados Unidos es un importante consumidor de cobre, aunque depende en gran parte de las importaciones para satisfacer su demanda industrial. Chile, como principal productor mundial con el 24% del mineral y mayor proveedor estadounidense, envió en 2023 cerca de 600 mil toneladas a ese país, equivalentes a US$5.700 millones. Este arancel podría afectar significativamente las exportaciones chilenas y, por ende, la economía nacional, dado que Estados Unidos es el segundo destino más relevante tras China.
A pesar del posible impacto comercial, expertos destacan que la demanda global de cobre continúa en crecimiento debido a factores como la transición energética, la electrificación del transporte y el desarrollo de infraestructura verde. La ministra de Minería chilena, Aurora Williams, señaló que se anticipan déficits mundiales para 2025 y 2026, lo que abre oportunidades para que Chile diversifique sus mercados hacia regiones como India, el Sudeste Asiático y Europa.
En Estados Unidos, la capacidad doméstica para producir cobre es limitada y enfrenta desafíos regulatorios y ambientales para expandirse. La caída en producción local y la reducción de fundiciones dificultan cubrir la demanda interna sin importar. El arancel podría traducirse en mayores costos para la industria estadounidense y consumidores finales.
Por otro lado, el anuncio ha generado una brecha significativa en los precios del cobre entre las bolsas internacionales, beneficiando a traders que aprovechan oportunidades de arbitraje entre mercados como Comex (EE.UU.) y LME (Londres). Se estima que algunas firmas han obtenido ganancias millonarias debido a estas condiciones excepcionales.
En resumen, aunque el arancel estadounidense representa un desafío para las exportaciones chilenas de cobre hacia ese mercado, también impulsa una reconfiguración comercial con potenciales nuevos destinos para el metal rojo y genera dinámicas cambiantes en los mercados internacionales.