Chile y EE.UU. reanudan negociaciones comerciales en Washington tras arancel al cobre refinado
La Cancillería de Chile confirmó que del 28 al 31 de julio tendrá lugar en Washington D.C. la segunda ronda de negociaciones técnicas entre Chile y Estados Unidos. Este encuentro forma parte de una hoja de ruta conjunta destinada a robustecer los vínculos económicos y comerciales entre ambos países.
En las reuniones participarán delegados de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (SUBREI) y del Ministerio de Hacienda chileno, quienes dialogarán con representantes de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). Esta fase sigue a la primera ronda celebrada en junio y abordará temas como barreras arancelarias y no arancelarias, economía digital, seguridad económica y asuntos comerciales emergentes.
Ambas partes han firmado un acuerdo de confidencialidad y establecido un cronograma que apunta a concluir las negociaciones en el menor tiempo posible, buscando así modernizar y fortalecer los intercambios comerciales más allá del tratado vigente.
Estados Unidos es el segundo socio comercial más importante para Chile, luego de China. En 2024, el comercio bilateral alcanzó los 31.636 millones de dólares, con un crecimiento anual promedio del 6,3% durante los últimos seis años. El proceso negociador busca actualizar aspectos regulatorios y digitales que reflejan las nuevas dinámicas del comercio internacional.
No obstante, esta relación enfrenta tensiones tras la reciente decisión del gobierno estadounidense, encabezado por Donald Trump, de imponer un arancel del 50% sobre el cobre refinado importado desde Chile. Este producto representa más del 60% de las exportaciones chilenas hacia Estados Unidos, generando alrededor de 4.200 millones de dólares en ingresos durante 2024.
El cobre refinado había disfrutado históricamente de condiciones preferenciales bajo el Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente desde 2004, que eliminó progresivamente los aranceles para productos mineros. La administración estadounidense justificó esta medida argumentando la protección a la industria metalúrgica local frente a importaciones a bajo costo que afectarían estados clave como Arizona y Utah.
Desde Chile se ha señalado que esta imposición unilateral podría vulnerar el TLC al no haberse utilizado los mecanismos formales para resolver disputas comerciales. Además, se advierte que esta medida podría desencadenar nuevas tarifas sobre otros productos, reflejando una tendencia proteccionista que complica las relaciones bilaterales.