Brasil elige ciudad vulnerable para la COP30 y pone foco en pobreza y deforestación
En noviembre, líderes mundiales, diplomáticos, científicos y activistas se reunirán en Belém, Brasil, para la Conferencia de las Partes número 30 (COP30) de la ONU sobre cambio climático. A diferencia de sedes anteriores ubicadas en destinos turísticos o ciudades desarrolladas, Brasil escogió una ciudad con elevados niveles de pobreza y problemas de infraestructura para evidenciar las dificultades reales vinculadas al cambio climático.
André Corrêa do Lago, presidente designado de la COP30, explicó que esta decisión responde a la intención del gobierno brasileño de enfrentar directamente las desigualdades y mostrar cómo el combate al cambio climático debe estar vinculado a la justicia social. La elección de Belém busca poner en primer plano temas como la deforestación amazónica y la pobreza, reflejando las prioridades del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
A pesar de los desafíos logísticos, como la escasez de alojamientos adecuados para los cerca de 90.000 asistentes esperados y los altos costos que se han reportado, las autoridades brasileñas implementaron soluciones como el uso de dos cruceros con capacidad para 6.000 personas y facilitar la reserva prioritaria para países más pobres. Se espera además que un feriado local permita a los residentes ofrecer alojamiento adicional.
Este año es crucial para las negociaciones climáticas globales, ya que casi todos los países deben actualizar sus planes nacionales para reducir emisiones conforme al Acuerdo de París. Sin embargo, se anticipa que estos planes no serán suficientes para limitar el calentamiento global a 1.5 grados Celsius. Además del debate formal sobre metas climáticas, se espera avanzar en un plan financiero para movilizar 1.3 billones de dólares hacia países vulnerables y reforzar la protección de ecosistemas como la Amazonía, cuya deforestación amenaza su capacidad para absorber dióxido de carbono.