Cat Bohannon destaca la importancia del cuerpo femenino en la evolución y critica la exclusión de las mujeres en la ciencia
Cat Bohannon, psicóloga evolutiva de la Universidad de Columbia, encontró inspiración para su libro “Eva. Descubre cómo el cuerpo femenino impulsó la evolución humana” tras ver la película Prometheus en 2012. En ella, una unidad médica rechaza atender a una mujer embarazada porque sus equipos están calibrados solo para cuerpos masculinos, lo que reflejó para Bohannon una realidad científica y social: el sistema médico y la historia evolutiva han ignorado al cuerpo femenino.
En su obra, que se convirtió en best seller del New York Times, Bohannon explica que desde una perspectiva biológica el cuerpo femenino es crucial para la evolución, ya que las hembras realizan el trabajo más costoso y complejo en la reproducción y cuidado de las crías. Esta exclusión no solo resulta políticamente problemática y antifeminista, sino también científicamente errónea. Además, denuncia que en biomedicina se ha estudiado mayoritariamente a los hombres para evitar las supuestas complicaciones del ciclo hormonal femenino, lo que ha generado medicamentos menos efectivos y mayores efectos secundarios para las mujeres.
La investigadora también aborda el impacto cultural del sexismo desde edades tempranas, que refuerza estereotipos negativos sobre las mujeres y afecta su atención médica. Destaca que muchas veces el dolor femenino es subestimado o malinterpretado debido a prejuicios y falta de conocimiento científico adecuado. Sobre las diferencias cerebrales entre hombres y mujeres, Bohannon sostiene que son mínimas y que atribuir mayor emocionalidad a las mujeres es un mito sustentado por sesgos culturales.
Finalmente, pese a reconocer los desafíos actuales como los conflictos globales y el avance de autocracias, Bohannon mantiene un optimismo fundado en la capacidad humana para cooperar y resolver problemas. Subraya que a lo largo de millones de años ha habido un progreso hacia sociedades más igualitarias y cooperativas, por lo que invita a mantener la esperanza sin desconocer el sufrimiento presente.