Comunidades afro-mexicanas afectadas por el huracán Erick exigen ayuda urgente
Las comunidades afro-mexicanas ubicadas a lo largo de la costa pacífica de México han solicitado una respuesta inmediata del gobierno federal tras el paso del huracán Erick, ocurrido hace una semana. Estas poblaciones, mayoritariamente pobres y con alta presencia afrodescendiente, han sido desproporcionadamente afectadas por los fenómenos meteorológicos en los últimos años.
El huracán Erick impactó como tormenta categoría 3 en las montañas costeras de la Costa Chica, al sur de Acapulco, provocando cortes de energía eléctrica para casi 300 mil personas, deslizamientos e inundaciones. Además, se reportó la muerte de un niño de un año debido a la crecida de un río. Organizaciones defensoras de derechos humanos señalaron que las comunidades afrodescendientes en Oaxaca y Guerrero, donde representan más del 80% de la población, han sufrido daños severos y han recibido poca asistencia gubernamental. Imágenes posteriores muestran viviendas con techos colapsados, campos arrasados y pueblos inundados.
Estos hechos evidencian la histórica marginación y desigualdad que enfrentan las minorías étnicas en México, agravada por el cambio climático. El colectivo MUAFRO destacó que esta situación es consecuencia tanto del calentamiento global como del racismo estructural que limita el desarrollo de los afro-mexicanos.
Con alrededor de 2.5 millones de personas reconocidas oficialmente como afro-mexicanas, estas comunidades tienen índices de pobreza superiores al promedio nacional y acceso limitado a servicios básicos e infraestructura adecuada. Residen en zonas altamente vulnerables a huracanes, como Guerrero, Oaxaca y Veracruz, y carecen de recursos suficientes para recuperarse tras eventos climáticos extremos que se han intensificado debido a las aguas más cálidas del Pacífico.
Además, las comunidades aún se encuentran recuperándose de desastres recientes como los huracanes John (2024) y Otis (2023), que causaron estragos en Acapulco y sus alrededores. La activista Aleida Violeta relató que los daños provocados por Erick son sin precedentes: viviendas sin techo, falta de electricidad y agua potable, y escasez de alimentos. Hasta ahora no ha habido presencia significativa de autoridades encargadas de la defensa civil.
Ante esta situación crítica, grupos sociales y habitantes afectados han utilizado las redes sociales para demandar apoyo inmediato, así como planes gubernamentales integrales para mitigar futuros desastres naturales. Solicitan la declaración oficial de desastre en las zonas golpeadas, provisión de viviendas temporales y generación de empleo para los locales afectados principalmente en actividades agrícolas y pesqueras.