Conflictos sectarios en Siria: causas y consecuencias de la escalada reciente
En Siria, recientes enfrentamientos entre tribus beduinas, fuerzas del gobierno y miembros de la minoría religiosa drusa han dejado decenas de muertos, reavivando temores sobre la estabilidad en un país marcado por años de dictadura y casi 14 años de guerra civil. Estos choques reflejan las profundas divisiones internas que persisten mientras Siria intenta reconstruirse.
La comunidad drusa, originaria del siglo X como una rama del ismailismo chiita, representa una minoría significativa en Siria, concentrada principalmente en la provincia de Sweida y áreas cercanas a Damasco. Aunque el gobierno transicional ha prometido incluir a las minorías en su estructura, solo un representante druso forma parte del gabinete actual. Bajo el régimen de Assad, se garantizaba cierta libertad religiosa dentro de un sistema secular y nacionalista árabe, pero tras su caída, las tensiones sectarias han aumentado.
El conflicto se intensificó luego de que miembros de una tribu beduina atacaran a un hombre druso en Sweida, lo que desencadenó una serie de represalias entre ambos grupos. Las fuerzas gubernamentales intervinieron pero fueron percibidas como aliadas de los beduinos, complicando aún más la situación. Además, Israel ha realizado ataques militares contra posiciones en el sur sirio para frenar la presencia islamista cerca de sus fronteras y ha mostrado apoyo a la comunidad drusa, aunque esta última mantiene posiciones divididas respecto a la intervención extranjera.
El resurgimiento de violencia sectaria amenaza con desestabilizar aún más a Siria, cuya recuperación tras años de conflicto permanece incierta. Las tensiones también se extienden hacia otras regiones y actores, como las autoridades kurdas del noreste, dificultando acuerdos políticos y aumentando el riesgo de nuevos episodios violentos que podrían agravar la crisis humanitaria y económica del país.