Crece en EE.UU. el impulso conservador para reformar la educación superior más allá de Harvard
En Estados Unidos, un movimiento conservador está ganando fuerza para modificar la estructura y orientación de las universidades públicas, replicando estrategias similares a las aplicadas por la administración Trump contra Harvard. Ken Beckley, exlíder de la asociación de exalumnos de Indiana University, simboliza esta tendencia al usar una gorra con el logo de Harvard en señal de solidaridad frente a lo que considera una intromisión gubernamental en la autonomía universitaria.
Desde antes del segundo mandato de Donald Trump, funcionarios conservadores en estados como Indiana, Florida, Ohio, Texas, Iowa e Idaho han cuestionado programas académicos relacionados con la teoría crítica de la raza y las iniciativas de diversidad, equidad e inclusión (DEI). Además, han buscado aumentar el control sobre los consejos universitarios y limitar el poder del profesorado y estudiantes en decisiones sobre currículos y nombramientos.
En Indiana, el gobernador Mike Braun reemplazó miembros elegidos por exalumnos en la junta directiva de Indiana University por figuras alineadas con su agenda política. En Florida, se rechazó la candidatura del académico Santa Ono a la presidencia de la Universidad de Florida tras críticas conservadoras a su apoyo a programas DEI. Asimismo, New College of Florida ha experimentado una remodelación ideológica que llevó a la salida masiva de profesores.
Estas modificaciones se están implementando sin los conflictos visibles que han marcado el caso Harvard, donde la universidad ha presentado demandas legales contra recortes federales y restricciones a estudiantes internacionales. Expertos advierten que estas acciones amenazan la independencia académica y reflejan un creciente intervencionismo político en la educación superior estadounidense.