El Dalai Lama confirma que habrá un sucesor y marca un precedente clave para el futuro del budismo tibetano
En Dharamshala, India, el Dalai Lama, reconocido mundialmente como líder espiritual del budismo tibetano y símbolo de la lucha por la autonomía tibetana, anunció que habrá un sucesor tras su muerte. Esta declaración pone fin a las especulaciones sobre la posible discontinuidad de su linaje y reafirma el compromiso con la tradición religiosa que se extiende por más de cinco siglos.
Tenzin Gyatso, el actual y 14º Dalai Lama, ha vivido exiliado en India desde los años 50 luego de la ocupación china en el Tíbet y ha sido una figura central para millones de tibetanos dentro y fuera de su territorio. Su mensaje ha promovido una vía pacífica para alcanzar una mayor autonomía cultural y religiosa frente al gobierno chino, que insiste en controlar la sucesión del líder espiritual.
El anuncio del Dalai Lama implica un desafío directo a Pekín, que reclama autoridad exclusiva para designar al próximo líder religioso, buscando así consolidar su influencia sobre la población tibetana. Se anticipa que esta disputa podría generar la existencia de dos figuras rivales: una reconocida por China y otra por los seguidores tradicionales del Dalai Lama.
Históricamente, la identificación del nuevo Dalai Lama se basa en señales espirituales y visiones interpretadas por monjes senior después del fallecimiento del incumbente. Sin embargo, esta vez el actual líder ha sugerido que podría dejar instrucciones escritas o incluso nombrar a su sucesor en vida, lo que representa un cambio significativo en el proceso tradicional y una posible estrategia para preservar la independencia religiosa tibetana.