El Papa Leo XIV retoma la tradición de vacaciones de verano con una agenda cargada
Desde su elección el 8 de mayo, el Papa Leo XIV ha adoptado un estilo discreto y meticuloso, alejándose del protagonismo habitual de sus predecesores. Este fin de semana comenzará su primera pausa desde su histórico nombramiento, trasladándose a Castel Gandolfo, la residencia veraniega papal ubicada junto al Lago Albano, para disfrutar de un descanso de seis semanas.
Durante este periodo, Leo XIV aprovechará para abordar importantes desafíos dentro del Vaticano. Entre sus prioridades se encuentran la renovación de altos cargos clave, como el prefecto encargado de las nominaciones episcopales y la posible designación de un nuevo secretario de Estado. Además, deberá enfrentar la delicada situación financiera del Vaticano, que presenta un déficit estructural significativo y un déficit millonario en su fondo de pensiones.
Asimismo, el Papa estadounidense tendrá sobre su mesa varios casos complejos relacionados con abusos sexuales dentro de la Iglesia, incluyendo el polémico expediente del sacerdote Marko Rupnik y el juicio contra el cardenal Angelo Becciu por delitos financieros. En paralelo, busca promover la unidad y reconciliación interna, con especial atención a las divisiones litúrgicas generadas durante el pontificado anterior.
En cuanto a su agenda futura, Leo XIV evalúa sus primeros viajes internacionales, entre ellos una posible visita a Turquía para conmemorar el aniversario del Concilio de Nicea. Mientras tanto, los habitantes de Castel Gandolfo esperan con entusiasmo su llegada para disfrutar junto al Papa de un entorno propicio para la reflexión y el trabajo pastoral.