El PKK inicia el desarme en un gesto histórico hacia la paz con Turquía
El 11 de julio, un grupo compuesto por 30 militantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) llevó a cabo una ceremonia simbólica en la región kurda del norte de Irak, donde destruyeron sus armas como parte del proceso de desarme. Este acto representa un paso fundamental hacia la resolución del prolongado conflicto con el Estado turco.
Durante el evento, que tuvo lugar en la entrada de una cueva cercana a Dukan, los combatientes depositaron fusiles de asalto AK-57 y otras armas en un caldero, que fue incendiado ante la presencia de autoridades kurdas, iraquíes y turcas. La dirigente Bese Hozat enfatizó la necesidad de reformas legales profundas para garantizar el éxito de esta iniciativa histórica y destacó que la destrucción voluntaria de armas es una muestra clara de buena voluntad del PKK.
Este gesto se produce luego del anuncio en mayo sobre la disolución formal del grupo armado, tras más de cuatro décadas de enfrentamientos que han dejado más de 40.000 muertos y afectado gravemente la estabilidad regional. La decisión fue impulsada por Abdullah Öcalan, líder encarcelado del PKK, quien ha abogado por la política y la paz social como vías para resolver el conflicto.
El avance hacia la paz tiene implicancias regionales importantes, dado que el PKK mantiene presencia en el norte de Irak y está vinculado con grupos kurdos en Siria, donde Estados Unidos y Turquía tienen intereses estratégicos contrapuestos. El proceso abre la puerta para que Ankara atienda las demandas kurdas sobre derechos políticos y sociales en las zonas con mayoría kurda dentro de Turquía.