Estados Unidos enfrenta un aumento de eventos climáticos extremos sin una respuesta adecuada
En las últimas décadas, Estados Unidos ha experimentado un notable aumento en la ocurrencia y severidad de eventos climáticos extremos, desde inundaciones devastadoras en Texas hasta olas de calor inéditas en el noroeste del país y Canadá. Sin embargo, especialistas en meteorología y cambio climático alertan que la respuesta social y gubernamental sigue anclada en patrones del pasado, sin reconocer que lo extremo se está convirtiendo en norma.
Michael Oppenheimer, climatólogo de la Universidad de Princeton, explica que fenómenos antes considerados excepcionales ahora ocurren con mayor regularidad y que la población no está preparada para enfrentar esta realidad. Datos oficiales del NOAA indican que el índice de eventos climáticos extremos ha aumentado un 58% desde los años 80.
Expertos señalan que existe una tendencia a subestimar los riesgos basándose en experiencias previas, lo que genera una falsa sensación de seguridad. Por ejemplo, pese a ser una zona históricamente propensa a inundaciones, recientes lluvias récord en Texas superaron cualquier antecedente conocido. Esta percepción errónea dificulta la preparación adecuada frente a futuros desastres.
Además, la infraestructura envejecida y el crecimiento poblacional en áreas vulnerables agravan la situación. Recortes presupuestarios y despidos en agencias clave como FEMA y NOAA durante administraciones pasadas han debilitado la capacidad institucional para monitorear y responder a emergencias climáticas. Los expertos insisten en la necesidad urgente de planificar considerando escenarios más extremos para proteger a la población ante el futuro climático que ya está ocurriendo.