Estados Unidos fortalece controles en el sistema de donación de órganos tras investigaciones por casos preocupantes
El sistema estadounidense de donación de órganos está implementando nuevas medidas de seguridad luego de que una investigación gubernamental detectara que un grupo en Kentucky continuó con los preparativos para la extracción de órganos en pacientes que aún presentaban signos vitales. Aunque las intervenciones fueron canceladas a tiempo, estos incidentes generaron alarma y cuestionamientos sobre la integridad del proceso.
Durante una audiencia en el Congreso, legisladores expresaron su preocupación por estos hechos y discutieron cómo restaurar la confianza tanto de los donantes potenciales como de sus familias, algunas de las cuales han decidido excluirse de los registros de donación tras conocer estos casos. El representante Brett Guthrie, presidente del Comité de Energía y Comercio y cuya madre falleció esperando un trasplante, enfatizó la necesidad de corregir estas fallas sin desalentar la donación.
La investigación federal, iniciada en 2023 y publicada recientemente, identificó un patrón preocupante en varios casos relacionados con el grupo de Kentucky, especialmente en hospitales pequeños o rurales con menor experiencia en manejo de donantes. Se recomendó detener o reevaluar ciertos procedimientos antes de avanzar en la recuperación de órganos.
Actualmente, más de 100 mil personas esperan un trasplante en Estados Unidos y aproximadamente 13 mueren cada día sin recibir uno. El proceso implica la coordinación entre hospitales, organizaciones regionales de procuración de órganos (OPO) y centros de trasplante. La regulación está a cargo conjunta del HRSA y los Centros de Medicare y Medicaid.
La complejidad del sistema radica en asegurar que la muerte del paciente sea declarada correctamente antes de iniciar la recuperación, especialmente cuando se trata de donaciones tras muerte circulatoria, donde el corazón deja de latir tras retirar el soporte vital. Se establecen protocolos estrictos para garantizar que no haya errores en este delicado equilibrio entre atención médica y preparación para la donación.
Tras los hallazgos, HRSA ordenó mejoras específicas al OPO de Kentucky y estableció nuevas políticas nacionales para permitir que cualquier persona involucrada –familiares, médicos u otro personal– pueda solicitar una pausa inmediata si surgen dudas sobre la elegibilidad del donante. Además, se promueve una colaboración más estrecha entre hospitales y organizaciones para revisar continuamente el estado del paciente durante el proceso.