Hace 250 años, colonos estadounidenses intentaron reconciliarse con el rey Jorge III antes de declarar la independencia
En julio de 1775, mientras las colonias americanas se encontraban en una etapa crítica del conflicto con Gran Bretaña, el Congreso Continental aprobó la Petición de la Rama de Olivo, un documento que buscaba apelar a la razón del rey Jorge III para evitar una guerra total. Este gesto conciliador, liderado principalmente por John Dickinson, reflejaba la esperanza de mantener la unión con la corona británica a pesar de las crecientes tensiones.
Aunque en Nueva Inglaterra el fervor revolucionario era fuerte, en otras regiones predominaban posiciones más moderadas que temían entrar en un conflicto innecesario. La Petición expresaba críticas hacia las políticas británicas, pero también reconocía los lazos históricos y afectivos con la madre patria, intentando lograr una reconciliación sin comprometer la dignidad británica.
Este documento forma parte de un período conocido como el “Intervalo Incómodo”, donde coexistían actos de resistencia armada y llamados a la paz. Paralelamente, el Congreso adoptó una postura dual: buscar la conciliación mientras se preparaba para defender sus derechos mediante las armas. En este contexto se nombró comandante del ejército continental a George Washington, figura clave para consolidar la unión colonial.
Finalmente, el rechazo del rey a considerar la Petición llevó al avance hacia la independencia definitiva en 1776. Este episodio histórico ilustra las complejas emociones y estrategias que precedieron a la ruptura con Gran Bretaña y el nacimiento de los Estados Unidos como nación independiente.