Inundaciones repentinas en Texas dejan casi 70 muertos y miles desaparecidos durante el fin de semana festivo
Durante el fin de semana del 4 de julio, Texas enfrentó una grave emergencia tras las inundaciones repentinas que afectaron principalmente al condado de Kerr, cerca de San Antonio. Más de 67 personas fallecieron, entre ellas 21 niños, y decenas permanecen desaparecidas, incluyendo a varias niñas del campamento de verano Camp Mystic.
El fenómeno se desencadenó por una tormenta intensa que descargó cerca de 30 centímetros de lluvia en pocas horas durante la madrugada. La combinación del terreno seco y compactado característico de la región permitió que el agua fluyera rápidamente hacia el río Guadalupe, que aumentó su nivel en ocho metros en menos de una hora, provocando daños catastróficos.
Las autoridades emitieron una alerta urgente poco antes de las 4 a.m., advirtiendo sobre un riesgo severo para la vida humana. Sin embargo, varios sobrevivientes reportaron no haber recibido advertencias previas y describieron la inundación como una pared oscura e imparable. Esto ha generado cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta y los sistemas de alerta existentes, especialmente considerando la proximidad a zonas con alta concentración de visitantes por las festividades.
Funcionarios locales reconocen que este evento ha sido catalogado como una “inundación centenaria”, con niveles históricos que superan registros anteriores. Además, expertos señalan que el cambio climático podría estar aumentando la frecuencia e intensidad de estas tormentas extremas. La recuperación será compleja debido a la magnitud del daño material y humano, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate en la región.