La escasez de efectivo agrava la crisis económica en Gaza
La Franja de Gaza enfrenta una grave escasez de efectivo que impacta directamente en su economía devastada por el conflicto. Con la mayoría de bancos y cajeros automáticos fuera de servicio, los residentes dependen cada vez más de intermediarios informales para obtener dinero en efectivo, quienes cobran comisiones que han llegado hasta el 40%, aumentando la presión financiera sobre las familias.
El uso del shekel israelí como moneda principal se ve afectado por la falta de billetes nuevos, ya que Israel ha suspendido el suministro para limitar los recursos de Hamas. Esta situación ha llevado a que comerciantes rechacen billetes deteriorados, generando un mercado paralelo donde incluso se paga por reparar el dinero dañado. La inflación se ha disparado en más del 200% y el desempleo afecta a cerca del 80% de la población, lo que junto a la escasez de efectivo obliga a muchas familias a vender sus pertenencias para sobrevivir.
Expertos señalan que el cierre de canales oficiales para ingresar dinero y la retirada masiva de fondos por parte de familias adineradas han contribuido a esta crisis monetaria. Los intermediarios de efectivo, con gran poder debido a sus reservas, controlan ahora gran parte del flujo financiero, operando en un entorno sin regulación efectiva debido al estado de guerra. Esto ha generado un mercado opaco y difícil de monitorear, donde las actividades económicas están dominadas por actores con intereses diversos y poco claros.
Ante esta realidad, la población se ve obligada a depender cada vez más de la ayuda humanitaria para cubrir necesidades básicas, mientras la economía informal crece y las condiciones empeoran sin perspectivas claras de mejora a corto plazo.