La política migratoria de Trump enfrenta creciente rechazo pese a reducción de cruces fronterizos
Durante su campaña para la reelección, Donald Trump centró su estrategia en un endurecimiento de la política migratoria, destacando las deportaciones masivas como un pilar para atraer electores. Sin embargo, tras medio año en el poder, esta postura comienza a generar una creciente oposición dentro del electorado estadounidense.
Aunque la administración resalta la disminución histórica en los cruces fronterizos y el fortalecimiento del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), las tácticas como redadas laborales y la construcción de nuevos centros de detención, como Alligator Alcatraz, han despertado críticas tanto en la opinión pública como en votantes moderados.
Encuestas recientes evidencian esta tendencia: un estudio de Gallup muestra que el 62% desaprueba la gestión migratoria actual, con un rechazo particularmente marcado entre votantes independientes —cerca del 70%. Otros sondeos como los de NPR-PBS News-Marist y la Universidad de Quinnipiac reflejan cifras similares, subrayando el descontento con las formas agresivas en que se ejecutan las deportaciones y el accionar del ICE.
A pesar de estos resultados negativos, la Casa Blanca mantiene que estas políticas consolidan su base electoral. No obstante, el apoyo a las deportaciones masivas ha caído notablemente, mientras crece una percepción positiva hacia la inmigración en general. Este cambio plantea desafíos a una estrategia que inicialmente parecía ser un punto fuerte para Trump pero que hoy genera divisiones internas y críticas públicas.