Organización de derechos humanos de El Salvador se exilia ante la creciente represión del gobierno de Bukele
La organización salvadoreña Cristosal, reconocida por su labor en defensa de los derechos humanos, decidió abandonar El Salvador tras intensificarse el hostigamiento y las presiones legales ejercidas por el gobierno de Nayib Bukele. Esta medida responde a una escalada en la represión contra críticos y defensores de derechos civiles en el país centroamericano.
Cristosal ha sido una voz destacada en la denuncia de abusos relacionados con la política gubernamental contra las pandillas y la detención masiva de deportados venezolanos bajo acuerdos con Estados Unidos. Según Noah Bullock, director ejecutivo de la organización, el ambiente se volvió insostenible luego que Bukele consolidara su poder, especialmente tras su alianza con Donald Trump.
La salida de Cristosal incluyó el traslado discreto de sus 20 empleados y sus familias hacia Guatemala y Honduras para evitar represalias. Este éxodo se produjo luego que Ruth López, abogada líder en casos anticorrupción dentro de la organización, fuera encarcelada bajo acusaciones que Cristosal rechaza como infundadas. López denunció públicamente ser una presa política durante su aparición judicial.
El contexto político se agrava con la aprobación en mayo de una ley contra “agentes extranjeros”, que busca limitar el financiamiento internacional a organizaciones civiles y ha sido comparada con legislaciones represivas en otros países autoritarios. Este escenario pone en riesgo la continuidad del trabajo legal y de monitoreo que realiza Cristosal, afectando la supervisión independiente y los mecanismos de control frente al gobierno actual.