Primer Ministro de Japón mantiene su cargo tras derrota electoral y avance populista
En un giro inesperado tras los comicios de este domingo, la coalición gobernante de Japón, liderada por el Partido Liberal Democrático (PLD) y su aliado Komeito, perdió la mayoría en la cámara alta según proyecciones preliminares. Este resultado representa un revés significativo para el primer ministro Shigeru Ishiba, quien pese a ello confirmó que no planea renunciar a su cargo, una decisión poco común desde la instauración de gobiernos democráticos en Japón después de la Segunda Guerra Mundial.
El PLD y Komeito obtuvieron alrededor de 41 escaños de los 125 en disputa, por debajo del mínimo necesario para mantener el control parlamentario. Mientras tanto, el partido populista de derecha Sanseito logró avances notables, aumentando su presencia y consolidándose como una fuerza emergente dentro del panorama político nipón. Esta nueva configuración parlamentaria podría generar mayor inestabilidad política justo en un momento crítico para la economía japonesa, ya que se acerca la fecha límite para posibles aranceles estadounidenses.
Aunque la pérdida de mayoría no implica automáticamente la caída del gobierno de Ishiba, que también enfrenta una situación débil tras perder el control de la cámara baja en octubre pasado, sí incrementa las presiones sobre su administración. El PLD ha gobernado Japón casi sin interrupciones desde 1955, pero recientes escándalos por financiamiento y desacuerdos comerciales con Estados Unidos han erosionado su popularidad. La postura firme de Ishiba frente a las negociaciones arancelarias y su insistencia en eliminar todos los gravámenes han sido objeto de críticas tanto internas como externas.
Analistas señalan que ante una oposición fragmentada es poco probable que surja un gobierno alternativo sólido. Sin embargo, el escenario actual plantea un desafío inédito para Japón: mantener un gobierno minoritario en ambas cámaras, situación sin precedentes desde la posguerra. La ciudadanía expresa preocupación por temas económicos como la inflación y las pensiones, reflejando un descontento social que podría influir en futuros movimientos políticos.