Principales actores en la reciente ola de violencia en Siria: entre drusos, beduinos y fuerzas gubernamentales
En los últimos días, la provincia de Sweida, en el sur de Siria, fue escenario de violentos enfrentamientos que dejaron cientos de muertos, incluidos civiles. Este conflicto involucró a diversos actores locales e internacionales y evidencia las dificultades del nuevo gobierno sirio para consolidar su control tras la caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre pasado.
El presidente interino Ahmad al-Sharaa, líder del grupo Hayat Tahrir al-Sham —antiguo afiliado a Al Qaeda que ahora ha adoptado un discurso más moderado—, encabeza el gobierno que enfrenta desconfianza por parte de minorías como los drusos, los kurdos y cristianos. En Sweida, el conflicto comenzó con enfrentamientos entre tribus beduinas suníes y milicias drusas, pero la intervención de las fuerzas gubernamentales terminó generando choques directos con los drusos, quienes además recibieron apoyo aéreo israelí en defensa de su comunidad.
Los drusos, una minoría religiosa con presencia significativa en Siria, Líbano e Israel, han mantenido históricamente una postura ambivalente durante la guerra civil, divididos entre apoyar al régimen anterior o buscar autonomía. Por su parte, las tribus beduinas han protagonizado tensiones recurrentes con los drusos debido a disputas territoriales y acusaciones mutuas relacionadas con ataques previos.
En paralelo, Israel incrementó sus ataques aéreos contra fuerzas vinculadas a Irán y al antiguo régimen sirio para proteger a los drusos, considerados aliados estratégicos. Estados Unidos y Turquía mediaron un alto al fuego que se mantuvo principalmente estable tras cuatro días de combates. Mientras tanto, el acuerdo entre el gobierno sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), lideradas por kurdos y apoyadas por Washington, continúa siendo incierto debido a diferencias sobre su implementación. La reciente escalada podría complicar aún más estos procesos políticos y militares en Siria.