Qué considerar al enviar a los niños a un campamento tras las inundaciones mortales en Texas
Las recientes inundaciones que causaron la muerte de más de dos docenas de campistas y monitores en Camp Mystic, Texas, han despertado preocupaciones entre los padres sobre los riesgos asociados a enviar a sus hijos a campamentos, incluso en lugares menos vulnerables a desastres naturales.
Aunque el fenómeno que provocó la tragedia fue extraordinario, expertos coinciden en que es fundamental que los padres indaguen sobre los planes de emergencia de cualquier campamento, tan importantes como conocer el menú o los horarios de actividades. Muchas instalaciones recreativas están ubicadas en entornos naturales donde los niños viven experiencias rústicas, lo que implica ciertos riesgos inherentes.
La American Camp Association recomienda preguntar cómo se mantiene la comunicación con servicios de emergencia locales y qué protocolos existen para situaciones críticas, desde desapariciones hasta eventos climáticos severos. Jim Austin, con décadas de experiencia en campamentos, señala que es clave conocer si el lugar cuenta con procedimientos claros para emergencias específicas según la región, como huracanes o tornados.
Por su parte, Mike Deen, director de un campamento en Michigan que enfrentó una emergencia por caída de un árbol, asegura que contar con personal capacitado y relaciones sólidas con servicios locales es vital para la seguridad. A pesar del miedo que puede generar la tragedia en Texas, Austin enfatiza los beneficios del campamento para el desarrollo personal y social de los niños.
Ante el impacto mediático, varios campamentos han reforzado su comunicación con las familias para garantizar tranquilidad y destacar sus medidas preventivas. Especialistas reconocen que aunque la naturaleza es impredecible y no se pueden anticipar todos los riesgos, la inmersión en ambientes naturales aporta valiosas experiencias a los menores.