Treinta años después, sobrevivientes del genocidio de Srebrenica enfrentan el recuerdo de la masacre
En Srebrenica, Bosnia-Herzegovina, han pasado 30 años desde que miles de hombres y niños bosniacos fueron asesinados en el episodio más sangriento de la guerra de Bosnia (1992-1995). Las mujeres sobrevivientes encuentran cierto consuelo en haber recuperado los restos de sus familiares, enterrándolos dignamente en el cementerio conmemorativo del pueblo.
El genocidio ocurrió el 11 de julio de 1995, cuando las fuerzas serbobosnias tomaron la zona protegida por la ONU. Separaron a más de 8.000 hombres y niños bosniacos para luego asesinarlos, mientras mujeres y niños eran expulsados. Los perpetradores intentaron ocultar el crimen mediante fosas comunes dispersas por la región.
Desde entonces, estas mujeres han dedicado sus vidas a localizar los restos de sus seres queridos. Gracias a esfuerzos continuos y análisis genéticos, se han identificado e inhumado más del 90% de las víctimas desaparecidas, con más de 6.700 cuerpos enterrados en el memorial inaugurado en 2003. Muchas sobrevivientes también testificaron en tribunales internacionales que condenaron a numerosos responsables serbios.
Aunque el tiempo ha pasado, las heridas siguen abiertas. Las sobrevivientes conservan fotografías, cartas y recuerdos que mantienen viva la memoria de quienes perdieron. La cercanía al memorial les brinda paz, pero también un constante recordatorio del sufrimiento sufrido y la lucha por justicia que aún persiste.