Un mes de redadas migratorias en Los Ángeles: la ciudad se convierte en símbolo de resistencia
Las redadas migratorias que comenzaron el 6 de junio en el área metropolitana de Los Ángeles cumplen un mes, consolidando a esta región como un referente de resistencia frente a las medidas implementadas por el Gobierno del presidente Donald Trump. Estas acciones, lideradas por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), han afectado a miles de personas indocumentadas en un condado con cerca de un millón de inmigrantes sin estatus legal.
Los operativos se caracterizan por la presencia de agentes fuertemente armados y cubiertos, que actúan en espacios públicos como paraderos y estacionamientos, realizando arrestos masivos que incluso han alcanzado a ciudadanos estadounidenses. Entre el 6 y el 22 de junio, se reportaron 1.618 detenciones en Los Ángeles y zonas cercanas, según datos oficiales. A pesar del temor generalizado entre la comunidad inmigrante, la respuesta ciudadana ha sido activa, con múltiples manifestaciones y apoyo legal para quienes enfrentan estas detenciones.
Las autoridades locales, incluidos la alcaldesa Karen Bass y el gobernador Gavin Newsom, han condenado las redadas y han enfrentado presiones directas desde la Casa Blanca. Organizaciones civiles como CHIRLA y Unión del Barrio también han sido blanco de investigaciones por parte de sectores republicanos. Paralelamente, grupos como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) han presentado demandas judiciales para detener estas prácticas, denunciando perfiles raciales y tácticas consideradas inconstitucionales.
Además del impacto legal, la movilización social ha cobrado fuerza con manifestaciones constantes y el apoyo creciente de dueños de negocios y miembros de la comunidad. Mientras tanto, los esfuerzos se enfocan en brindar asistencia jurídica a los detenidos, muchos sin antecedentes penales y con arraigo prolongado en Estados Unidos. La lucha en Los Ángeles sigue vigente como un símbolo clave contra las políticas migratorias restrictivas del actual Gobierno.